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Despido improcedente: causas, indemnización, readmisión

Despido improcedente: causas, indemnización, readmisión

Te contamos todo lo que necesitas saber sobre el despido improcedente, cuando es considerado como tal y qué puedes hacer frente a él. Como empresa y como empleado:

¿Qué es un despido improcedente?

En la legislación española el despido puede calificarse de tres maneras: nulo, improcedente y procedente. El despido improcedente es aquel que se produce cuando no existen causas objetivas para despedir y finalizar la relación laboral de un empleado.

Si el empleado considera que no existe una razón de peso que justifique el cese de su relación laboral deberá incluir un “no conforme” junto a su firma en la comunicación de despido. De esta manera el empleado reserva su derecho a futuras reclamaciones.

Tras firmar la comunicación con el “no conforme” se podrá enviar una papeleta de conciliación a la magistratura laboral. Este proceso tiene como objetivo llegar a un consenso entre empresa y trabajador que evite la vía judicial.

Cuando se presenta la papeleta de conciliación, el empleado debe demostrar que los motivos que la empresa alega para la destitución no se corresponden con la realidad. A su vez, la empresa deberá indicar claramente los motivos y causas objetivas del cese.

Razones

Podemos encontrar varios motivos que hagan que un despido sea declarado improcedente:

1- Incumplir las condiciones legales:

El proceso legal para un despido procedente se encuentra recogido en los artículos 51-55 de la ley.

Y aunque cada tipo de despido es único todos deben cumplir una serie de requisitos para entrar dentro de la legalidad:

  • Se debe presentar una carta de despido por escrito y en mano
  • Indicar claramente los motivos por los que se suprime la actividad laboral
  • Registrar la fecha

2- Los motivos de la empresa no justifican el despido

Si las razones que da la empresa son dudosas o no son del todo aceptables, la persona afectada podrá reclamar un despido improcedente.

3- Si se destituye al empleado por razones discriminatorias

Se considera que el despido es improcedente por causas discriminatorias cuando:

  • Se despide en función de la raza, el sexo o la edad del empleado.
  • Si se violan los derechos fundamentales o las libertades públicas.
  • Se vulneran las condiciones de los representantes de los trabajadores.
  • Si se interfiere en los derechos relacionado con la maternidad o conciliación de la vida familiar.

Cuando se dan estos casos, el despido se considera nulo y se debe readmitir al trabajador.

En caso de que la empresa no acepte readmitir a la persona despedida le deberá abonar la correspondiente sanción económica.

Consecuencias para la empresa

Una vez que se demuestra un despido improcedente, la empresa cuenta con un plazo de cinco días para readmitir al empleado o asumir la sanción. Si pasados los 5 días la empresa no responde, significa que no está en conforme, en cuyo caso se podría iniciar un proceso judicial:

Si la empresa toma la decisión de readmitir al trabajador:

Este volverá a trabajar con las mismas condiciones laborales que tenía antes del despido, conservando la antigüedad y los derechos, además se le deberá comunicar en un plazo máximo de 10 días. También se le abonará el salario de los días que pasaron desde el despido hasta que fue readmitido, en concepto de “salarios de tramitación”.

Si el proceso se realizó por vía judicial, se le abonarán los días no trabajados desde que el juez dictó la sentencia de despido improcedente. Si la empresa readmite al empleado con distintas condiciones a las existentes antes del despido, éste podrá reclamar por vía jurídica. Aunque no habrá readmisión si tendrá derecho a una indemnización.

Si el despedido fuera un representante legal de los trabajadores o un delegado sindical, será éste quien tendrá el derecho de optar entre readmisión o indemnización.

Si la compañía decide indemnizar al empleado:

La indemnización por despido improcedente es de 33 días de salario por año trabajado. Sin embargo debemos tener en cuenta la Reforma Laboral del 12 de febrero de 2012. Antes de dicha reforma, la remuneración por despido improcedente era una indemnización de 45 días de salario por año trabajado, siendo el máximo de 42 mensualidades.

Si el contrato del trabajador comenzó antes de la reforma y terminó después, existirá un período de tiempo donde se aplicarán los 45 días de salario por año de servicio y otro donde se acogerá a los 33 días.

Recuerde que el derecho laboral legisla que existe derecho a paro siempre que se cumplan los requisitos de las leyes recogidas en el Servicios Público de Empleo Estatal.

Otros casos

En el caso de que se tratase de un despido disciplinario, que no conlleva indemnización de inicio, si se declara procedente se mantendría de esta manera, mientras que si fuera declarado improcedente conllevaría la elección entre readmisión o indemnización. Por otro lado,  en el caso de despido objetivo o extinción por causas objetivas, sí implica una indemnización limitada a 20 días de salario por año de servicio con un límite de 12 mensualidades de salario

Qué hacer frente a un despido improcedente

Lo primero que debe hacer el empleado es analizar las causas por las que ha perdido el empleo. Valorando de forma objetiva si se trata o no, de un despido improcedente.

Si tras analizar las causas el empleado considera que el cese de su actividad laboral no tiene un motivo justificado podrá proceder de dos maneras:

  1. Aceptando la expulsión: En ese caso tendrá 15 días para presentar una petición por desempleo.
  2. Mostrando su disconformidad: Firmando el despido como “no conforme”, e iniciando las acciones legales correspondientes.

El empleado dispone de 20 días hábiles para rebatir la improcedencia del despido y cuenta con 12 meses para exigir la indemnización por despido

 

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